Biodiversidad y filosofía mapuche: nuevo encuentro en torno a nuestra Escuela Municipal en Biodiversidad

El pasado viernes, los muros de Casa Pewen en Concepción fueron testigos de una conversación que fue mucho más allá de la técnica ambiental. En una nueva jornada de la Escuela Municipal de Formación en Biodiversidad, organizada por la Asociación de Municipios Territorio Nonguén, la Dra. Elisa Loncon Antileo ofreció una clase magistral que puso sobre la mesa un tema urgente: la biodiversidad mirada desde la filosofía mapuche.



La actividad no fue una charla académica más. Fue un espacio de reflexión donde se cuestionó la forma tradicional en la que entendemos la protección de la naturaleza. Para Loncon, la biodiversidad no es un conjunto de “recursos” a disposición del ser humano, sino una red de vida interconectada donde cada elemento tiene una razón de ser y una espiritualidad propia, a través de conceptos como el Itrofil Mongen.

Durante su intervención, la académica profundizó en cómo el pensamiento ancestral puede —y debe— dialogar con la gestión territorial moderna. No se trata solo de conservar especies, sino de comprender el equilibrio integral entre el ser humano y su entorno, fue uno de los conceptos que más resonó entre los asistentes, entre quienes se encontraban gestores municipales, líderes locales y estudiantes de la zona.



El encuentro permitió aterrizar conceptos complejos a la realidad del Biobío y, específicamente, a la protección del Parque Nacional Nonguén, entre otros. La Dra. Loncon enfatizó que para enfrentar la actual crisis climática es necesario recuperar el respeto por los ciclos de la tierra, una sabiduría que los pueblos originarios han mantenido viva y que hoy se vuelve una herramienta política y ambiental de primer orden. Además, explicó el aporte de autores como Frantz Fanon, los cuales invitan a cuestionar el colonialismo que, hasta el día de hoy, se encuentra presente en iniciativas ambientales.

Esta sesión marca un hito en el ciclo de formación que lleva adelante el territorio, demostrando que para proteger el patrimonio natural del Biobío no solo hace falta ciencia y normativas, sino también un cambio profundo en la sensibilidad, paradigmas y la cultura con la que habitamos el paisaje.

La jornada cerró con un diálogo abierto donde se evidenció que la protección de la biodiversidad en nuestra región tiene, ahora más que nunca, un componente intercultural que ya no se puede ignorar.